Fisioterapeutas

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Hace unos meses tuve la oportunidad de realizar un curso, cuyo título era "Dolor y movimiento". El docente del curso era Arturo Goicoechea, neurólogo jubilado en el campo asistencial pero activo en el arte de compartir conocimiento. Si visitamos su blog, una de las frases que acompaña su cabezera es "know pain, no pain". Los juegos de palabras me gustan. Los eslóganes son fórmulas breves y llamativas que se utilizan en publicidad y propaganda. La publicidad es una forma de comunicación comercial que intenta incrementar el consumo de un producto. Esta forma de comunicación es también utilizada por los profesionales de la salud para tratar de convencer a "su público". Lo que nos diferencia del resto de "creativos" es que debemos fundamentar nuestros eslóganes en la ciencia, si no lo hacemos, pecaremos de charlatanes y la comunidad científica no dará valor a nuestro producto. Pero los profesionales sanitarios también somos individuos que viven en una cultura y este entorno nos somete a unas presiones de categorización. El propio Arturo Goicoechea nos categoriza en una de las entradas de su blog y habla de fisios con cerebro y fisios sin cerebro utilizando un juego de palabras para introducir el tema de la función evaluativa del cerebro.

Hoy releyendo algunos de los capítulos del libro Fundamentos de fisiología de la conducta de Neil R. Carlson con la intención de hacer una entrada sobre aprendizaje, he sido consciente de la importancia de esta materia para un fisioterapeuta.

En la introducción del libro se lanza una pregunta: ¿llegará el cerebro humano a comprender su verdadero funcionamiento? En este momento, los científicos están lejos de contestar a la pregunta ya que el sistema nervioso sigue planteándo dudas. Tratando de explicar la consciencia humana, presenta un caso clínico: señora que ha sufrido un ictus en la parte posterior del lado derecho del cerebro y presenta una negligencia unilateral. Como nosotros tratamos a pacientes que sufren ictus, merece la pena detenernos en este fenómeno. La negligencia unilateral se debe al daño de una región concreta del lado derecho del cerebro: la corteza del lóbulo parietal. Debemos saber que el lóbulo parietal recibe información de forma directa de la piel, músculos, articulaciones, órganos internos y parte del oído interno relacionado con el equilibrio y de forma indirecta información auditiva y visual. ¿Cuál es la función más importante del lóbulo parietal? Parece ser que integra información sobre movimientos y localización de partes del cuerpo con la localización de los objetos en el espacio que nos rodea. La corteza parietal izquierda se ocupa de la posición de las partes del cuerpo y la derecha, del espacio tridimensional que hay alrededor del cuerpo y lo que contiene dicho espacio. ¿Y en qué se traduce este fenómeno? El paciente no presta atención al lado izquierdo del mundo y de su propio cuerpo. Ejemplos que ilustra el capítulo son llamativos: una mujer puede maquillarse sólo el lado derecho de la cara, o pueden dibujar una margarita con los pétalos solo a la derecha. Lo más llamativo del fenómeno es que en condiciones adecuadas el paciente puede ver lo que está localizado a su izquierda o decir si le tocan el brazo izquierdo, pero es como si no fueran conscientes de su lado izquierdo por falta de atención. La consciencia es el hecho de que los seres humanos nos damos cuenta y podemos hablar a otros de nuestros pensamientos, percepciones, recuerdos y sentimientos.



Ayer estuve leyendo acerca de cómo se realiza una investigación en Fisioterapia utilizando encuestas (realizo una serie de artículos sobre el tema en este mismo sitio web). Como me gusta utilizar ejemplos que ayuden a comprender ciertos conceptos, pensé en una situación que escenificase una posible investigación utilizando encuestas. Se me ocurrió comparar dos formas de trabajo en unidades o centros de Fisioterapia y relacionar la forma de trabajar con los resultados obtenidos. Se compararían unidades o centros de fisioterapia donde se trabaja en equipo y unidades o centros donde el trabajo en equipo brilla por su ausencia. Como en este tipo de investigación se trata de no manipular variables, sino estudiar sobre la realidad ya construida, deberíamos tener claro cuáles son las unidades o centros donde el trabajo en equipo es un hecho y no una frase escrita en los principios básicos de la institución de turno. Después de plantear el ejemplo, pensé: "¿en mi centro de trabajo, se trabaja en equipo?" e inevitablemente segundos después, la pregunta clave: "¿pero, sabes cómo se trabaja en equipo?" Y... si no tengo claro en qué consiste el trabajo en equipo o qué es un equipo de trabajo, llego pronto a la primera conclusión: yo no soy miembro de un equipo de trabajo sino de un grupo de trabajo. En un grupo de trabajo cada persona responde individualmente, sus miembros tienen una formación similar y realizan el mismo tipo de trabajo aunque cada persona tiene una manera particular de trabajar.



El trabajo en equipo implica un grupo de personas trabajando de manera coordinada en la ejecución de un PROYECTO. No es simplemente la suma de aportaciones individuales. Merece la pena que nos detengamos en el concepto de proyecto antes de continuar. Un proyecto es una planificación que consiste en un conjunto de actividades que se encuentran interrelacionadas y coordinadas. La razón de un proyecto es alcanzar objetivos específicos dentro de los límites que imponen un presupuesto, calidades establecidas previamente y un lapso de tiempo previamente definido. Surge como una respuesta a una necesidad, acorde con la visión de la organización, aunque ésta puede desviarse en función del interés. El proyecto finaliza cuando se obtiene el resultado deseado y se colapsa cuando desaparece la necesidad inicial o se agotan los recursos disponibles. Este esfuerzo planificado, temporal y único que es el proyecto, se realiza para crear productos o servicios únicos que agreguen valor o provoquen un cambio beneficioso. Si trabajamos en base a procesos, creamos los mismos productos o servicios una y otra vez. Segunda conclusión: Yo no trabajo por proyectos sino que lo hago por procesos.  

El otro día cuando trataba a una de mis pacientes, me dí cuenta de la distancia que mantenía con su problema de salud. No lo comprendía, ni siquiera sabía que existía. Era una paciente joven y en principio, pensé que simplemente actuaba como si no pasase nada para no darle importancia, pero después de hacerle una serie de preguntas, ¿estás mejor?, ¿en qué lo notas?, ¿qué crees que te falta todavía?, me dí cuenta que ni siquiera había intentado entender que le pasaba y conocer cual era la razón para que estuviese en una Unidad de Fisioterapia Hospitalaria. Otras personas habían decidido por ella resolver su problema de salud.

Pero su problema de salud no se resuelve de un modo pasivo. Requiere de su colaboración, de su participación activa y de su energía. Su problema no se soluciona con una píldora roja tomada cada ocho horas. Para ser resuelto necesita ser comprendido por ella.

No me parece un día mejor que este último día del año, para hablar de expectativas. En esta época del año nos planteamos el futuro inmediato de una forma más intensa, nuestros própositos se convierten en algo más consciente y se nos hace más necesario que nunca ser mejores PERSONAS (en todas las dimensiones de la misma), así como, desear que nuestro entorno sea lo más favorable posible para conseguir la felicidad.

La expectativa es aquello que se considera más probable que suceda, es la posibilidad razonable de realizar o conseguir algo. Nuestras expectativas, pueden influir en cómo percibimos la realidad, los pensamientos determinan cómo nos enfrentamos a la realidad. Los pensamientos negativos no nos ayudan a conseguir nuestras metas mientras que los pensamientos positivos nos permiten alcanzar los objetivos que nos proponemos. La expectativa constituye el ingrediente cognitivo fundamental de un efecto psicológico importante para los profesionales de la salud, el efecto placebo. Como dice Irving Kirsch: "la manera en que nos sentimos depende en gran medida de cómo anticipamos que nos sentiremos". Irving Kirsch es director asociado del Programa de Estudios del Placebo de la Universidad de Harvard.

Desde nuestro contexto laboral, una Unidad de Fisioterapia en un Hospital, en la entrevista clínica que realizamos al paciente se introdujo la pregunta : "¿Qué espera usted de nosotros?". Hacíamos esta pregunta para que con nuestro tratamiento ayudásemos a responder a aquello que el paciente espera de alguna manera de nosotros. También incorporamos al paciente en la toma de decisiones terapéuticas y le hacemos más activo en su recuperación, suponiendo que de esta manera ayudamos a conseguir la satisfacción del usuario que logra cubrir sus expectativas.

Los que me conocéis, sabéis que además de trabajar en un ámbito sanitario, también trato de enseñar lo que sé de mi profesión a estudiantes que se convertirán en un futuro inmediato en Fisioterapeutas. Esta semana he tenido la oportunidad de ir a la Universidad y dar una clase. El concepto de "dar una clase" se ha modificado con las nuevas reformas educativas. No debemos conformarnos con contar lo que sabemos de un tema, sino que debemos hacer que el alumno reflexione y participe. Si es posible, sería ideal que el alumno hubiese leido antes sobre el tema a debatir en clase y que se resolviesen las dudas planteadas o se profundizase en los aspectos que deparasen mayor interés. Cuando esto no es posible, trabajar sobre preguntas planteadas al principio de la clase sobre el contenido de la misma podría hacer que el alumno estuviese más atento y que su escucha fuese más activa. Si además, les hacemos participar contestando a las mismas al final de la clase, cumplimos con el hecho de que no sólo hable el profesor y se establezca una comunicación. 





El tema a tratar era " Enfoque Fisioterapéutico en el Paciente Oncológico". La metodología utilizada en la clase fue el uso de vídeos educativos. Según M. Cebrián nuestros vídeos serían "vídeos para la educación" que son aquellos que, obedeciendo a una determinada intencionalidad didáctica, son utilizados como recursos didácticos pero no han sido específicamente realizados con la idea de enseñar.

Mis objetivos didácticos eran:

  • Conocimiento general de la patología cancerígena.
  • Conocimiento de los problemas que tiene el paciente oncológico que son necesarios para que el fisioterapeuta planifique el tratamiento.
  • Conocimiento de una experiencia personal de un paciente oncológico tras su tratamiento fisioterapéutico.

La idea principal que yo quería transmitir al alumno era que "EL FISIOTERAPEUTA PUEDE AYUDAR AL PACIENTE CON CANCER".

Es bastante frecuente escuchar la palabra "miedo" en las unidades o consultas de Fisioterapia. Los pacientes expresan tener miedo al dolor, a caerse, a no recuperarse e incluso, miedo al fisioterapeuta. No son pocos los que entran por primera vez por las puertas de nuestras salas con más miedo que vergüenza, como dicen por ahí.

Simplificando, voy a intentar explicar lo que es el miedo. Se define el miedo como una señal emocional de advertencia de que se aproxima un daño físico o psicológico. El miedo como cualquier otra respuesta emocional consta de componentes comportamentales, neurovegetativos y hormonales. Cuando tenemos miedo nuestra frecuencia cardiaca y tensión arterial aumentan, nuestros músculos se tensan, las glándulas suprarrenales segregran adrenalina y actuamos con cautela, estando alertas y preparados para responder. En investigaciones con animales en el laboratorio se ha comprobado el papel que desempeña la amígdala en la organización de respuestas emocionales producidas por estímulos aversivos. La amígdala se localiza en los lóbulos temporales, se compone de varios núcleos. El núcleo lateral recibe información de todas las regiones de la neocorteza. Los núcleos lateral y basal envían información a la corteza prefrontal ventromedial y al núcleo central de la amígdala que a su vez proyectan a distinas regiones que se encargan de la expresión de los distintos componentes de la respuesta emocional. Unos cuantos estímulos activan automáticamente el núcleo central de la amígdala y provocan reacciones de miedo (ruidos fuertes inesperados, la aproximación de un animal de gran tamaño, las alturas o en algunas especies, determinados colores y sonidos). Pero lo más importante es LA CAPACIDAD DE APRENDER QUE UNA SITUACIÓN ES PELIGROSA O AMENAZANTE. Se puede condicionar la respuesta del miedo. Si se asocian estímulos neutros con estímulos aversivos, los estímulos neutros producirán miedo. También sabemos que estas respuestas emocionales condicionadas se pueden extinguir gracias a la corteza prefrontal ventromedial. El animal aprende que al estímulo previamente condicionado no le sigue un estímulo aversivo, y como resultado de este aprendizaje se inhibe la expresión de la respuesta condicionada.

Por segunda vez en menos de un mes fisioEducación estuvo en una jornada. En esta ocasión acudimos los miembros de la junta en pleno a la jornada que da título a la entrada. En lo profesional, pudimos comprobar que la iniciativa y el esfuerzo de un grupo de fisioterapeutas tiene como recompensa una asistencia masiva al evento. Escenario y organización estuvieron a la altura de una convocatoria de esta trascendencia. Los ponentes mostraron conocimiento y experiencia, ingredientes necesarios para que su mensaje llegue al asistente. Página web, folleto con todos los detalles sobre la jornada, excelente hostelería. En definitiva, como hemos dicho en otras ocasiones, sólo cabe agradecer la implicación de este grupo de colegas del Hospital Universitario Ramón y Cajal por hacer visible la Fisioterapia y propiciar un entorno que haga posible la exposición de avances de la profesión.
En lo personal, recordamos todas esas jornadas en las que hemos estado del lado de la organización, con cierta nostalgia, pero con la tranquilidad que aporta acudir a los encuentros profesionales sin la enorme responsabilidad de que "todo salga bien". Encontramos colegas y amigos de otros tiempos, incluso un nutrido grupo de compañeras de promoción. La Fisioterapia, aunque a veces no lo pareciera, ha cambiado hacia mejor en los últimos decenios, y la calidad de los ponentes lo atestigua. Nos congratuló, con cierta autocomplaciencia, encontrar entre los ponentes algunos de los que lo fueron en nuestras #JornadasFisio, como Carolina Walker y Roy Latuche.

El pasado 27 de septiembre asistimos a la jornada que da título a esta entrada en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Trataremos de resumir algunas de las ideas que allí aprendimos. 
Daniel López Fernández presentó su experiencia con el proyecto Neumointeract, que partiendo del uso de herramientas de enseñanza a distancia, propone la resolución de distintos casos clínicos de patología respiratoria, con la novedad de que pone en contacto para ello a estudiantes de distintas titulaciones. Nos parece muy importante este aspecto, pues supone la colaboración ya en el grado y prepara para un contexto idóneo de abordaje interdisciplinar de los futuros profesionales. Además, se genera material de aprendizaje útil para experiencias educativas ulteriores.
Alfredo Prieto, un referente para nosotros en innovación educativa, expuso su amplia experiencia de resultados positivos con la combinación de distintas metodologías como el aprendizaje invertido y el "justo a tiempo". Ambas son utilizadas en distintas titulaciones, aunque nuestra visión fue su adaptación al prácticum, con variantes como el aprendizaje basado en problemas y proyectos.

Por fin, podemos decir que el curso ha terminado. Para nuestros alumnos de 4º Grado de Fisioterapia, las clases, el prácticum y los exámenes han finalizado. Los alumnos han presentado su trabajo fin de Grado y si todo ha sido superado, se graduarán en Fisioterapia en unos días. Es el momento de hacer algunas reflexiones sobre lo innovador de este curso.

Una de las novedades para nosotros como docentes ha sido el uso del Diario Reflexivo Académico como herramienta educativa. El diario reflexivo consiste en reflexionar y escribir sobre el propio proceso de enseñanza-aprendizaje de forma libre o preferiblemente a través de preguntas, pautas y sugerencias programadas por parte del docente. Algunas de estas preguntas son:
¿Qué he aprendido de nuevo? ¿Cómo lo he aprendido? ¿Cómo me he sentido durante el proceso? ¿Qué me ha parecido más interesante? ¿Qué ideas no he comprendido bien? ¿Sobre qué aspectos de los tratados hoy me gustaría saber más? ¿Con qué dificultades me he encontrado? ¿Qué es lo que me ha resultado más fácil? ¿Qué es lo que me ha resultado más difícil? ¿Dónde podría encontrar el  tipo de información que me ayude a resolver mis dudas? ¿Qué conceptos tengo más claros? ¿He conseguido los resultados que esperaba? ¿Cuándo me he encontrado más cómodo/a?



El diario reflexivo puede contener observaciones, sentimientos, reacciones, pensamientos, hipótesis, expectativas, explicaciones y sugerencias. Las reflexiones del proceso nos permiten al docente hacer un seguimiento permanente y evaluar si se están consiguiendo los objetivos de aprendizaje, dónde el alumno encuentra más dificultades, qué le llama la atención, qué le emociona, qué le sorprende, qué le gusta y también lo contrario, qué le aburre o le desmotiva.

También nos ayuda a conocernos como docentes. Nos da claves sobre qué conceptos debemos profundizar, qué elementos de los que explicamos se comprenden, si el alumno  considera o  tiene en cuenta lo que para nosotros resulta fundamental, es decir, si el alumno capta nuestro mensaje, cómo lo interpreta, cómo lo integra con sus conocimientos, en definitiva, cómo piensa el alumno. Es importante que se inicie la reflexión desde lo que se conoce. El punto de partida debería dejar claro el conocimiento previo y las expectativas respecto al proceso que se inicia y no deberíamos olvidar realizar una reflexión final para considerar algunos elementos que podrían ser útiles para el próximo curso. La experiencia para nosotros ha sido positiva. Los alumnos nos presentaban su diario reflexivo semanalmente a través de correo electrónico y recibían respuesta cada semana. Las respuestas intentan ayudar al alumno en sus dificultades, animar al alumno en su esfuerzo de reflexión, enfatizar el pensamiento del alumno que creemos más útil para su aprendizaje. Aquí os dejo algunos ejemplos:

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